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AARON PRYOR, DESMORALIZÓ A ALEXIS ARGÜELLO, CON DOS HUMILLANTES NOCAUTS, INDICÁNDOLE EL RETIRO DEL BOXEO

La defensiva del nicaragüense fue inútil, para los lances
incesantes del orgullo de Cincinnati, Ohio, que fue considerado una máquina de
lanzar golpes. Razón definitiva de las únicas dos derrotas por nocaut de
Argüello, en peleas campeoniles en su registro profesional
Este caballero, Aaron Pryor, se tomó su primer biberón el 20
de octubre de 1955 en Cincinnati, Ohio. De aficionado ganó 204 combates, perdió
16 con 100 nocaut. Las preseas que enriquecen sus créditos de sus inicios
podemos mencionarlas en el siguiente orden: ganó el título ligero aficionado de
Estados Unidos en 1973. El torneo de los Guantes de Oro de 1975 en peso ligero,
Los Juegos Panamericanos en México en 1975 y en 1976 los Guantes de Oro y el
torneo Olímpico.
De profesional se calzó los guantes por vez primera el 12
de noviembre de 1976 noqueando en 2 asaltos a Larry Smith en Cincinnati. En sus
cuarto años de profesional, se ganó la oportunidad de batirse con el campeón
wélter júnior de aquellos tiempos el colombiano Antonio «Kid Pambelé» Cervantes,
el 2 de agosto de 1980 en Cincinnati y solamente necesitó 4 asaltos para
comprobar que era el mejor 140 libras del mundo, noqueando al colombiano que
disputó 18 veces la corona de los superligero en dos turnos de campeón.
¿Cómo
echó raíces Alexis Argüello en el deporte del boxeo?
El
nicaragüense conocido también con el mote de «El Flaco Explosivo», nació en
Nicaragua el 19 de abril de 1952. De aficionado ganó 58 combates, perdió 2 con
48 nocauts. Invadió el boxeo profesional el 1 de agosto de 1968 noqueando a su
compatriota Cachorro Amaya en el primer asalto.
Para Alexis Argüello
la misión de poder lograr una pelea de campeonato no fue tan factible. Combatió
seis años antes de batirse contra el panameño Ernesto Marcel con quien perdió
una amplia decisión en 15 episodios y significó su primer intento por alcanzar
el cetro mundial de los pesos pluma. Esta contienda se celebró el 16 de febrero
de 1974 en Ciudad Panamá.
El 23 de noviembre del mismo año, volvió a ganarse la
oportunidad de debatir el título pluma del mundo esta vez contra el afamado
Rubén Olivares. La riña duró 13 fatídicos asaltos para el nicaragüense que,
jamás poseyó buena defensiva y cuanto a técnica fue pésimo, no aprendió a
caminar el cuadrilátero. Razón por la cual cualquier boxeador de cualidades
técnica lo hacía sufrir y Rubén Olivares no fue la excepción, durante los 13
episodios que duró su rivalidad se dio fiesta con el nicaragüense, con la
desventaja de que se confió y descuidó los lances de los brazos biónicos del
centroamericano que, logró sembrar una derecha en el rostro del mexicano para
dañarle tarea loable, eliminándolo por la vía del nocaut y arrebatarle el título
pluma versión Asociación Mundial de Boxeo (AMB).
Alexis Argüello,
arriesgó su reinado 4 veces y optó por abandonar la corona debido a problemas de
peso en 1976. El año siguiente 1977 concursó en siete peleas en la categoría de
los superpluma (130 libras), y se ubicó en las listas oficiales del Consejo
Mundial de Boxeo (CMB), primer retador del entonces campeón Alfredo «El Salsero»
Escalera a quien despachó por nocaut en dos oportunidades.
El 20 de junio de 1981 se impuso al inglés Jim Watt, para
adueñarse del cetro ligero que expuso cuatro veces y después retar al campeón
wélter júnior Aaron Prior.Alexis Argüello, poseedor de tres coronas en
diferentes categorías, pluma, superpluma y ligero optó como todos los grandes
exponentes del pugilismo ganar la cuarta corona que para los boxeadores
significa la consagración total.
Después de batirse en cuatro oportunidades defendiendo su
reinado de 135 libras del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), retó al entonces
incontenible Aaron Pryor defensor en cinco ocasiones del cetro mundial
superligero y fue otra noticia que le puso los pelos de punta a los fanáticos
testigos del poder «punch» de ambos púgiles.
Henry Armstrong, y Tony Canzoneri, son los únicos campeones de los pesos pluma que saltaron con éxito a ganar la corona de los pesos ligeros. Los campeones ligeros júnior que obtuvieron el monarcado de los pesos ligeros son: Alexis Argüello, Héctor Camacho, Julio César Chávez, Óscar de la Hoya y Floyd Mayweather. El filipino Gabriel «Flash» Elorde, fracasó contra Carlos Ortiz el 14 de noviembre de 1966, en el Madison Square Garden de Nueva York.
El promocionado combate, se pactó
para el 12 de noviembre de 1982, en Miami y el carismático «El Flaco Explosivo»
Alexis Argüello era el favorito de los aficionados
Pocas veces la hechicería a estado mezclada con el boxeo,
pero esta vez, Carlos «Panamá» Lewis, entrenador del campeón Aaron Pryor, se
hizo él mismo reputación de hechicero, asegurando que usaba con mucha
efectividad el agua de muertos que mezclaba con otras sustancias que fortalecían
al boxeador. ¿Dónde la lograba?… Solo él puede informarlo, la verdad es que
todos esos comentarios ayudaron a la promoción del combate, que se vio
nacionalmente e internacional por medio del sistema circuito cerrado de
televisión sistema antecesor del moderno Pay Per View, ( Pagar Por Ver ).
El estadio Orange Bowl en Miami, estaba colmado de
fanáticos, la pelea estaba pronosticada de nocaut por cualquiera de los dos
oponentes, dos noqueadores probados, que al sonar la campana que daba inicio a
extravagante programa de boxeo, notamos algunos con las manos en los bolsillos,
otros apretando las manos y muchos cuadrados como si el reto le tocara a ellos.
El primer llamado al centro del ring fue Pryor quien
inició las acciones con más rapidez y precisión en sus lances al rostro de
Alexis Argüello, y no pensó dos veces y le dio riendas sueltas a su alegre
combatir, recibiendo un golpe por cada tres que conectaba. El primer episodio
terminó con ventaja cómoda para el campeón Aaron Pryor y para la salida del
segundo el árbitro Stanley Christodoulou tuvo que mandar a los dos a su
respectivas esquinas, porque deseaban reanudar la batalla antes del llamado al
centro del cuadrilátero.

En el cantón de Alexis Argüello, trabajaba el
experimentado entrenador hoy fenecido Eddie Futch y Don Kahm. El rincón del
campeón Aaron Pryor, estaba representado por Carlos «Panamá» Lewis.
En el segundo episodio el coraje de ambos creció, el
nicaragüense lanzaba más y con mayor potencia, aunque que muchas veces sus
golpes no llegaban por el continuo movimiento del campeón de las 140 libras, que
presentó su usual estilo de movimientos laterales lanzando golpes rectos con
ambos brazos, comprendiendo que Argüello es efectivo peleando de frente, ya que
nunca aprendió a caminar los tinglados y menos girar a los lados. Se le hacía
dificultoso como a los cocodrilos por la inmensa cola y fue lo que evitó que
cumpliera a cabalidad lo que le deparó el destino en ésta ardua disciplina
deportiva. Episodio claro de Prior.
Después del segundo episodio la batalla se convirtió en
una auténtica fiesta de guantes en respuestas y contestaciones de los dos,
tratando de dominar una batalla pareja, que se planteaba con carácter y aplomo.
Definitivamente que la rapidez y la constancia favorecía al campeón Aaron Pryor,
que no cesó efectividad con certeros lances al rostro del nicaragüense Alexis
Argüello que tampoco aprendió en su largo trayecto pugilístico a cabecear como
tampoco a doblar la cintura. Alexis en el quinto capítulo la pasó muy mal, el
campeón le impuso una máquina de lanzar golpes y le cortó la ceja izquierda,
peleando y confundiendo al nicaragüense con la guardia baja.
En el noveno episodio la pelea no dejó de ser fija
atención de los aficionados el orgullo deportivo de ambos púgiles estaba en
juego y al finalizar el asalto, Aaron Pryor recibió derechazo recto a la cabeza
de la especialidad del «El Flaco Explosivo», que lo dejó haciendo mímicas en el
centro del cuadrilátero y sin saber donde ir. Fue entonces cuando su entrenador
«Panamá» Lewis, lo rescató para dirigirlo a su esquina. Tratando de refrescar a
su protegido que estaba noqueado parado, terminando el noveno asalto y fue
cuando se escucharon los gritos del activo entrenador panameño pidiendo: «Dame
la botella de la mezcla especial__ esa no__ la mezcla especial», le rectificó a
otro ayudante, lo que llamó la atención de los asistentes y de los comentaristas
que transmitían la pelea, debido a que el único líquido permitido tomar en el
deporte del boxeo es agua.
El resultado de la botella de la mezcla especial, se
reflejó en el campeón Pryor que respondió el llamado al undécimo asalto tan
fresco y vigoroso, como si se tratara del primer acto de la pelea y en esa
condiciones se lanzó con rapidez y lances de golpes que se pudieron comparar con
el de una máquina. Alexis capeaba la lluvia de golpes y en ocasiones contestaba
con sus famosos escopetazos que hacía vibrar a la concurrencia, pensando que se
aproximaba la conclusión de la brava reyerta al ver al ídolo de Cincinnati,
tambaleándose e igualmente respondía con seguidos rectos que impactaban en el
rostro del nicaragüense, cambiando el panorama de su competente rivalidad.
Don Kahn, entrenador de Argüello, le arengaba:«Acábalo,
está sentido, acábalo…!bendito¡»
La salida de sus esquinas en el décimotercer episodio, el
agotamiento se reflejaba más en Alexis Argüello, había recibido una lluvia de
golpes al rostro y la cabeza que no se entendía como no había concluido el
combate por una de las dos partes, ya que el mismo campeón Aaron Pryor en varias
ocasiones estuvo a punto de desplomarse con los constantes escopetazos del
nicaragüense tratando de adjudicarse la cuarta corona que fue pasión de su afán.
Pero al terminar el décimotercer asalto Aaron Pryor volvió a recibir un
derechazo de rifle, que lo dejó tambaleante y tuvo una vez más que rescatarlo su
entrenador en el centro del ring.

En el minuto de descanso se volvió escuchar la voz de
«Panamá» Lewis, que es aguda y chillona, decía:« Pásame la botella de la mezcla
especial, esa no, aquella, (the special mix), repitió en inglés. Esta segunda
vez llamó más la atención de los narradores, que hicieron eco de esas
expresiones del entrenador de Aaron Pryor.
En el décimocuarto round, el apresuramiento fue del
campeón Pryor que entendió que el epílogo del combate estaba cerca y con esa
determinación, estrelló más de veinte sólidos golpes al rostro del valiente
retador nicaragüense, obligando al tercer hombre del ring auxiliarlo de un
castigo bárbaro, que a gritos pedía la concurrencia que se detuviera.
Alexis, se desplomó después de detener las acciones
Stanley Christodoulou, quien fue el tercer hombre del ring. Fue el triunfo más
categórico de Aaron Pryor en su recorrido profesional, pero antes de bajar del
entarimado se comprometió a darle el desquite a «El Flaco Explosivo» Alexis
Argüello.
La revancha cobró importancia
porque el público en su mayoría determinó, que la mezcla especial del entrenador
Carlos «Panamá» Lewis, favoreció al campeón Aaron Pryor
En la primera pendencia celebrada en Miami, después de las
confusiones y algarabías, no se le pudo tomar la orina al campeón Aaron Pryor,
que pronto desapareció de la multitud. Por esa razón no se pudo determinar si la
mezcla especial de la cual hablaba su entrenador en la esquina y se escuchaba
por los micrófonos de los narradores ubicados alrededor del cuadrilátero, era
una sustancia prohibida o no.
El desquite se realizó en Las Vegas, el 9 de septiembre de
1983 e igual a la de Alexis Argüello contra Alfredo Escalera, resultó ser una
replica de la primera que otras palabras se puede decir sacó una fotocopia de su
calvario. Esta vez no hubo mezcla especial y la supervisión fue metódica, debido
a las protestas de la realizada en Miami.
En esta segunda contienda, Pryor fue más agresivo y
certero, desde el primer asalto y no permitió esta vez que el árbitro auxiliara
a su valiente rival, lo lanzó dos veces a la lona y en la última en el décimo
episodio, Alexis Argüello
inteligentemente permitió que tercer hombre del tinglado, le contara los diez
segundo en la lona, para no continuar recibiendo un castigo desmoralizante y
humillante de parte del bravo de Cincinnati.
Después del combate surgió lo noble del pugilismo,
abrazados y los dos con el rostro bañado en lágrimas el perdedor que fue Alexis
Argüello como los varones aceptó la derrota diciéndole a Pryor: «Tú no sabes lo
bueno que eres como púgil». El rostro del campeón Pryor se le notaba que
lamentaba haberse impuesto a un boxeador de la calidad del nicaragüense, su
honestidad, personalidad, como vergüenza deportiva y en un sólido y fraternal
abrazo quedó una vez más comprobado el apostolado del pugilismo que es: «Aceptar
triunfos y derrotas con hidalguía».

NOTA-
Ambos boxeadores fueron exaltados al Salón de la Fama del boxeo y en Canastota,
Nueva York, sede de esta entidad, se dieron otro abrazo de hermandad
profesional, confirmando su calidad de atleta. Los dos después del éxito
profesional, cayeron en vicios que son plaga de la humanidad y en la madurez,
superaron el nocaut personal volviendo a su nivel deportivo. Alexis, en el
presente es vice alcalde de la ciudad de Managua, Nicaragua y Aaron Pryor, se
desempeña de maestro de boxeo y vive orgulloso de lo ofrecido al pugilismo y a
sus adeptos….¡Qué halagador verdad!
…¡Incorporemos al Boxeo!…
Roberto Quesada