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El ENTRENAMIENTO MENTAL,
consiste en la "repetición simbólica o mental del
movimiento (habilidad motriz) sin que se recurra a los movimientos
específicos".
También se le denomina práctica conceptualizadora, imaginativa o mental, o
repetición simbólica.
La práctica mental es un aspecto que se desarrolla muy poco en un plano
sistemático del entrenamiento. Sin embargo, existen varias causas que
justifican su utilidad como método:
1. La motivación: Se consigue una mayor motivación en el BOXEADOR, porque
el
sujeto se ve movido a practicar las técnicas.
2. Aprendizaje simbólico: La mediación verbal demuestra una potenciación
de la
acción y, por tanto, se asegura su mejora técnica.
3. Efecto Carpenter:
Provoca en el sistema nervioso una reacción, en los
músculos implicados en el movimiento. Estudios de Jacobson muestran cómo
hay una inervación mínima en los músculos implicados en el entrenamiento
mental.
4. Teoría de la consolidación de la memoria: En ella se explica cómo la
práctica mental provoca un mejor establecimiento de los circuitos
neuronales y, por tanto, una mejor retención memorística.
Para que sea efectiva la práctica mental tiene que estar familiarizado el
individuo con la actividad y poseer cierta experiencia motriz, lo que en
el caso del BOXEADOR de competición está asegurado.
La cuestión radica ahora en cómo utilizar el entrenamiento mental para
obtener
unos resultados beneficiosos para el BOXEADOR. Si reflexionamos sobre
nuestra
actividad en competición observaremos que generalmente se recurre a la
práctica
mental un vez finalizada la competición. ¡Cuántas horas de sueño nos quita
esa
técnica mal ejecutada y que nos costó perder un combate y por tanto
despedirnos
de un campeonato que ya teníamos al alcance! Una y otra vez la memoria nos
actualiza ese momento, mientras piensas si tenías que haber ejecutado esta
o
aquella técnica. El entrenamiento o la práctica mental nos debe llevar a
seleccionar mentalmente la mejor respuesta ante cualquier técnica. Por
tanto,
nos debe responder ante la pregunta ¿qué debo hacer?, y así conseguir
automatizar la respuesta más efectiva.
Asimismo, proponemos para
esta disciplina:
- estudio analizado y detallado de las técnicas y de los elementos de
enlace de
unas técnicas con otras. Vídeos y observaciones en vivo de combates pueden
contribuir a dicha estrategia.
- Repetición mental de la técnica que se está realizando, para llegar a
conseguir una auto imagen o visión personal de si mismo. Se proponen
períodos de
tiempo distribuidos y cortos: entre 3 y 5 minutos, combinándolos con
actividad y entrenamiento físico de estas técnica.
- Desarrollar la plasticidad humana que permite la adaptación ante
situaciones
nuevas y la posibilidad de distintos planos de actuación y solución ante
una
circunstancia. En este caso se proponen diversas técnicas alternativas
ante un
ataque.
Con ello y gracias al mecanismo mental de "feed-back", el BOXEADOR se
decidirá
en el momento preciso por la técnica que él considere más efectiva. Con
este
planteamiento, cada boxeador debe buscar sus fórmulas alternativas si el
contrincante es más alto o más bajo que él, si es más corpulento o más
liviano,
más rápido o lento. El entrenamiento simbólico agiliza la mente del
deportista.
Y en el boxeo, donde las decisiones se toman en décimas de segundo, la
obsesión
y la torpeza mental se pagan muy caro. Porque muchas veces para ganar
combates
de boxeo no hay que ser más técnico y fuerte que el contrario, sino más
inteligente, y hacer uso de la agilidad mental para descubrir los errores
del
contrario y utilizarlos antes de que acabe el combate.
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